Aplastando calabazas
miércoles, 5 de mayo de 2010
Te dije que no quería.
Una pequeña sensación como de alivio. Temporal, falaz. Muy falaz. De esta cosa. Y luego se vuelve asco, y odio. Cuando el acero rompe líneas azules que se tornan rojas. Cuando veo el reflejo, maculado, en el fondo de la taza. Creo.
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