jueves, 10 de junio de 2010

Agua. Mucha agua. Mucha, mucha agua. Que salga todo seguido.

Pero es que joder, me siento mejor. Todo sigue siendo una puta mierda, pero yo me siento mejor. Pienso en hacerlo y me siento mejor. Lo hago, y me siento mejor. Luego, como una puta mierda, otra vez. Y al sentirme así lo vuelvo a hacer para volverme a sentir mejor, y la maldita falacia continúa. Es como una retroalimentación continua que nunca para.

Lo peor de todo es que el método de ensayo y error no cuaja.

Otra mañana más, vuelvo a despertarme. Y pienso: joder. Sólo para estar todo el jodido día como una puta zombi, mirando al infinito, a nada en absoluto. Y con ganas de llorar. Muchas ganas de llorar. Y de morirme. Y de todo.

Y me tranquiliza saber que nadie va a tener narices de leer esto, pero aún así puedo desahogarme. Un poco.


Joder.

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