Pensar en las decisiones que has tomado. Todo empieza a la "tierna" edad de 15 años. Sí, esa a la que a todos nos gustaría volver de vez en cuando. ¿Cieza o Fernando? Nuestra primera opción era Fernando, pero un atropellado cambio de planes hizo que Angie y yo nos matriculáramos en el Cieza en el último momento. Y creo que esa fue una de las decisiones más importantes que tomé en mi vida. Un sitio donde mi vida cambió por completo, donde conocí a gente que jamás hubiese imaginado conocer (Nelson, aún me acuerdo de ti.), gente que aún sigue ahí a pesar de los años. Y ahí sigues, Kata. A pesar de todo. Y es que no hay nada que yo pueda escribir aquí para agradecerte todos estos años. Bueno, tú ya lo sabes y a mí se me dan muy mal estas cosas.
Y Fuen. Y Miguelín. Y Gloria.
Luego llegó selectividad. Esa prueba tan temida por todos durante el año pero, una vez estás allí, todo sale a pedir de boca y terminas los exámenes con una sonrisa tan amplia como un arcoiris. Y sí, recuerdo estos tres días como si fuese ayer. Los nervios, las risas, los espaguetis con manzana, las granizadas de fresa. Todos sabíamos que se estaba acabando. Teníamos un verano por delante para decidir qué hacer con nuestras vidas, porque después de eso... Nadie sabía lo que iba a pasar.
Y ese verano lloré. Lloré mucho. No quería empezar de nuevo. No ahora que había logrado, por primera vez en mi vida, no sentirme sola. La universidad. Salamanca, con mi madre; o Sevilla, con mi tía. Elegí Sevilla sin saber muy bien por qué. Sí, Sevilla está más cerca del pueblo, blablabla. Pero yo... yo quería huir. Y es por eso que en septiembre, días después de que mi madre se llevara la poca vida que le quedaba a la antigua casa familiar en un camión frigorífico a las 5 de la mañana, yo cogí mis bártulos, me monté en un autobús y me fui a Sevilla. A casa de mi tía. Me matriculé en Filología inglesa, la primera de mi promoción. No sé muy bien por qué lo hice. Y bueno, allí le conocí a él. Alex J. Crews, No fue el primer día, ni el segundo. Pero al final acabe sentada a su lado en una clase de lengua española a la que llegué tarde y no quedaban más sitios libres. Valiente antisocial, debieron pensar él y Candel, su amigo y otro de mis grandes pilares. Pero, a pesar de nuestro desastroso primer contacto, ellos siguieron allí. A pesar de que yo los ignorase casi sin darme cuenta cuando intentaron presentarse, ellos siguieron ahí. Y aún siguen aquí, mas o menos. 5 años después. Quién lo hubiera dicho.
Alex. Todas las que me has aguantado, siempre. Todas las veces que te he hecho daño. Siempre me has perdonado. Todo mi genio, todo lo malo que tego dentro de mi y que ojalá pudiera sacarme con un cuchillo. Todas las cosas que hice mal. Todas las veces que no te escuché. Todas las veces que mi cabeza enferma rechazaba cualquier tipo de input positivo. Solo quiero decIrte que lo siento. Que lo siento de verdad. Y GRACIAS por seguir ahí, de alguna manera.
Y luego llegásteis vosotros, casi por sorpresa. Cuando yo casi me había dado por vencida. Marta y Jose, Jose y Marta. Mi Marti y mi JB. No quiero expandirme mucho porque son cosas que sabemos. Ese vÍdeo de Pocahontas en Norte. La feria de las Naciones. Esas largas mañanas en el cesped bebiendo tinto, en la cafetería bebiendo absenta. Esos karaokes. El blog de Espejo. Esas noches que más bien parecías fiestas del pijama viendo al salir de clase y hablando de todo tipo de paridas. La noche en que Sara vomitó encima de la mesa del Flaherty. Nuestra indignación con el búfalo.
Y la ERASMUS. Y, con ella, Yery.
Y es ahora, en 5º, cuando más duro se me hace hablar. Pasaron cosas, muchas cosas, cosas que quedaron ahí latentes. Aparecísteis vosotros, mis filólogos clásicos.Barroso, Syrtaky, Miguel, Esteban. Apareció Ramón Serrano, y Quique, y la mujén.
Y Onma. La patatada. La teta. El recital de Frau (¡Adios! ¡Ah... dios!). P. H. El festival de cine de Sevilla. Landslide. Los paseos. La casa de Candau. Carretera perdida. Mulholland Drive. Dale Cooper. Los exámenes de febrero. Las pinzas. Las lágrimas. Los abrazos. La solicitud de auxiliar. La tostá. La gata Emilia. Mis cejas. David Lynch. Twin Peaks y su grandioso juego. La feria de Dos Hermanas. El monopoly. Mi graduación. Algún que otro "te quiero" por su parte. Córdoba. Mark Knopfler. Llerena. Y el vacío.
Y ahora, de nuevo en Londres. Aquí estoy, intentándolo. Pero no sé si voy a conseguirlo. No sé si puedo conseguirlo.
Mucha suerte Tortitortuga, un blog muy lindo. :)
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